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¿Se puede hacer terapia de verdad a través de una pantalla? Es una de las preguntas que más escucho en primeras sesiones. Detrás suele haber otra: ¿será menos terapia si no estamos en la misma habitación?
La respuesta corta es que sí funciona. La larga es más interesante.
Qué dice la investigación
Durante años la terapia online fue vista como un plan B. La pandemia obligó a millones de personas y profesionales a probarla, y con eso llegó una ola de estudios.
Las revisiones más amplias coinciden: la terapia por videollamada logra resultados comparables a la presencial. Un metaanálisis de 2021 que reunió más de cien estudios no encontró diferencias relevantes en los resultados, y eso se mantuvo en distintas orientaciones terapéuticas y distintos motivos de consulta.
Donde sí hay matices es en la alianza terapéutica, es decir, el vínculo de confianza entre paciente y terapeuta. Algunos estudios encontraron que ese vínculo era algo más débil por videollamada; otros, más recientes, no. Lo que parece claro es que el vínculo no depende tanto del formato como de la calidad de la presencia.
Lo que cambia (y lo que no)
En terapia online no compartimos sala de espera, ni el trayecto, ni el ritual de cerrar la puerta de la consulta. Eso importa, y conviene pensarlo.
Pero lo esencial sigue ahí: una hora que es tuya, alguien que te escucha con atención y un espacio donde puedes decir lo que no dices en otro sitio. Winnicott hablaba de la importancia de un ambiente que sostiene. Ese sostén no está en las paredes, sino en la regularidad, el cuidado del encuadre y la atención de quien escucha.
A veces, incluso, la pantalla ayuda. Hay personas a las que les resulta más fácil hablar de ciertas cosas desde su propio sofá. Y hay otras que, sin la opción online, simplemente no podrían ir a terapia.
Para quién funciona especialmente bien
- Personas que viven fuera de Madrid, en otra ciudad o en otro país, y quieren hacer terapia en su idioma.
- Quienes tienen horarios difíciles o hijos pequeños y no pueden sumar un trayecto.
- Quienes sienten ansiedad al pensar en ir a una consulta y prefieren empezar desde un lugar conocido.
- Personas que ya hacían terapia presencial y se mudan, y no quieren perder el proceso.
Cuándo puede no ser la mejor opción
Si estás atravesando una crisis grave, con riesgo para ti o para otras personas, lo indicado es una atención presencial y cercana. También cuando en casa no hay ningún lugar donde hablar con privacidad: sin intimidad no hay terapia posible, sea cual sea el formato.
Cómo aprovechar la terapia online
- Busca un espacio privado. Una habitación con la puerta cerrada, el coche aparcado, un parque tranquilo. Lo importante es que nadie pueda escucharte.
- Usa auriculares. Protegen tu privacidad y te ayudan a concentrarte.
- Cuida el antes y el después. No pases de una reunión de trabajo a la sesión sin respirar. Date cinco minutos antes y otros cinco después.
- Trata la sesión como una cita. Mismo horario, notificaciones apagadas, sin hacer otras cosas a la vez.
¿Y si no sé si es para mí?
Es normal dudar. Por eso ofrezco una primera sesión gratuita por videollamada: nos conocemos, me cuentas qué te trae y vemos si este espacio puede ayudarte. Sin compromiso.
Si te preguntas si «lo tuyo» es suficiente para empezar, quizá te sirva leer Ir a terapia por autoconocimiento: ¿es suficiente motivo?. Y si lo que te mueve es una inquietud que no sabes nombrar, este otro: ¿Por qué siento ansiedad sin saber por qué?
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